Por Soni Naranjo.- Desde el siglo XVIII Chiapa de Corzo, uno de los destinos más encantadores de Chiapas, celebra cada año del 4 al 23 de enero su tradicional Fiesta Grande, considerada la festividad más importante de este Pueblo Mágico. Esta celebración no solo enaltece las tradiciones religiosas y culturales del lugar, sino que también lo convierte en un atractivo imperdible para viajeros de todo el mundo.

Durante más de dos semanas, el pueblo se llena de color, música, danza, artesanía, gastronomía, misas y diversiones que forman parte de una festividad en honor de Nuestro Señor de Esquipulas, San Antonio Abad y San Sebastián, siendo especialmente honrado este último.

Las calles cobran vida con carros alegóricos, juegos pirotécnicos, misas, procesiones y danzas tradicionales que reflejan el profundo arraigo cultural de la comunidad.
El momento más emblemático de la Fiesta Grande es la Danza de los Parachicos, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Con más de 300 años de historia, esta danza reúne a miles de hombres que portan máscaras de madera tallada, sarapes tipo Saltillo, chalinas bordadas, tocados de ixtle y chinchines (sonajas). Su origen se remonta a una leyenda del siglo XVIII, cuando doña María de Angulo acudió al pueblo en busca de curación para su hijo, y los habitantes se disfrazaron para entretener al niño enfermo: así nacieron los «para-el-chico», o Parachicos.
Los Parachicos (término con el que se designa a la vez a los danzantes y al tipo de baile que ejecutan de la mañana a la noche) recorren todo el pueblo llevando las imágenes honradas y visitando diversos lugares de culto. Los dirige el Patrón, máxima autoridad de los Parachicos, quien porta una máscara de expresión severa, una guitarra y un látigo, y toca el pito acompañado por uno o dos tamborileros, mientras que el resto de los Parachicos mueve sus chinchines. Durante la danza, el Patrón entona loas a las que los Parachicos responden con vivas.

Los parachicos abarcan todas las esferas de la vida local porque se integra con base en la organización social y los intercambios materiales y simbólicos locales; de ahí que la identidad de los chiapacorceños se relaciones con su práctica.
Junto a ellos también desfilan las “chuntas”, hombres vestidos de mujeres que representan a las criadas de la señora española. Esta mezcla de historia, fe y alegría da vida a una fiesta que es símbolo de identidad chiapaneca.

La Fiesta Grande de Chiapa de Corzo no solo celebra la tradición; también fortalece la economía local, beneficiando a hoteles, restaurantes y proveedores turísticos, y posiciona a Chiapas como un destino cultural de clase mundial.

